domingo, 13 de septiembre de 2015

La universidad: La casa donde se busca la verdad.



Hace 4 años, el 19 de Agosto del 2011, el Papa emérito Benedicto XVI se dirigía a los profesores de universidad en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid. En ese encuentro, el entonces Papa recordaba sus años como profesor en la Universidad de la ciudad de Bonn. Recordaba cómo, a pesar del tiempo de guerra que sufrían, “la ilusión por una actividad apasionante, el trato con colegas y el deseo de responder inquietudes últimas y fundamentales de los alumnos” lo suplía todo. Afirmaba que, gracias al hecho de que profesores y alumnos buscaran la verdad juntos en todos los saberes, clarificaba y definía lo que significaba “universidad”. También hacía referencia al lema de la JMJ de ese año: “Arraigados, edificados y firmes”. Son fundamentos sólidos.
Se preguntaba: “¿Dónde encontrarán los jóvenes ahora esos puntos de referencia en una sociedad quebradiza e inestable?”. Si eso pensaba hace 4 años, hoy a saber qué pensaría. ¿Dónde encontraríamos ese punto de apoyo, esa referencia que tanto seguimos necesitando? Los profesores no sólo están para formar personas de una manera excelente, como si de robots o de máquinas se tratase. El papa Benedicto XVI hacía alusión a los años universitarios de los ahora docentes, haciéndoles ver que ellos ya han pasado por lo que nosotros estamos pasando, y que gracias a eso, gracias a compartir esta experiencia, saben y pueden ponerse en nuestro lugar. Y saben que lo que buscamos, por encima de todo, es la verdad. “Y no es casualidad que la Iglesia fuera la promotora de la institución universitaria”
Si no buscas la verdad siendo joven, ¿cuándo lo harás? A su vez, alentaba a los profesores a no perder nunca esa ilusión por buscar la verdad, esa frescura y quizá pasión por y para transmitirla. Hoy en día, algunos profesores pueden haber olvidado el por qué son docentes, qué les ha llevado a querer enseñar y a querer transmitir lo que saben. No pierdan nunca esa motivación. A veces, por no decir que la mayoría de las veces, un estudiante no recuerda a un profesor por la cantidad de conceptos o de métodos que le ha enseñado, si no por cómo lo ha enseñado, por cómo lo ha transmitido, porque ve pasión en su trabajo. Porque le está transmitiendo el afán de saber y la búsqueda de la verdad.
Esa verdad, haciendo referencia una vez más al Santo Padre, no puede ser alcanzada de manera total y absoluta. Va a estar más allá de nuestro alcance. Y entra en juego quizá una de las cualidades más importantes y más “deseada” por el ser humano: La humildad.
En mi opinión, las palabras del Papa en aquella JMJ celebrada en Madrid en el mes de Agosto de 2011  siguen teniendo vida y sentido. En una sociedad en la que la ambición, el querer ser perfectos, el querer ser el mejor, una sociedad en la que se busca resaltar por encima del otro da igual cómo, es necesario recordar lo más importante: Buscar la verdad por encima de todo.

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