Hace 4 años, el 19 de Agosto del 2011, el Papa emérito
Benedicto XVI se dirigía a los profesores de universidad en el Monasterio de
San Lorenzo de El Escorial, Madrid. En ese encuentro, el entonces Papa
recordaba sus años como profesor en la Universidad de la ciudad de Bonn.
Recordaba cómo, a pesar del tiempo de guerra que sufrían, “la ilusión por una
actividad apasionante, el trato con colegas y el deseo de responder inquietudes
últimas y fundamentales de los alumnos” lo suplía todo. Afirmaba que, gracias al
hecho de que profesores y alumnos buscaran la verdad juntos en todos los
saberes, clarificaba y definía lo que significaba “universidad”. También hacía
referencia al lema de la JMJ de ese año: “Arraigados, edificados y firmes”. Son
fundamentos sólidos.
Se preguntaba: “¿Dónde encontrarán los jóvenes ahora esos
puntos de referencia en una sociedad quebradiza e inestable?”. Si eso pensaba
hace 4 años, hoy a saber qué pensaría. ¿Dónde encontraríamos ese punto de
apoyo, esa referencia que tanto seguimos necesitando? Los profesores no sólo
están para formar personas de una manera excelente, como si de robots o de
máquinas se tratase. El papa Benedicto XVI hacía alusión a los años universitarios
de los ahora docentes, haciéndoles ver que ellos ya han pasado por lo que
nosotros estamos pasando, y que gracias a eso, gracias a compartir esta
experiencia, saben y pueden ponerse en nuestro lugar. Y saben que lo que buscamos,
por encima de todo, es la verdad. “Y no es casualidad que la Iglesia fuera la
promotora de la institución universitaria”
Si no buscas la verdad siendo joven, ¿cuándo lo harás? A su
vez, alentaba a los profesores a no perder nunca esa ilusión por buscar la
verdad, esa frescura y quizá pasión por y para transmitirla. Hoy en día,
algunos profesores pueden haber olvidado el por qué son docentes, qué les ha
llevado a querer enseñar y a querer transmitir lo que saben. No pierdan nunca
esa motivación. A veces, por no decir que la mayoría de las veces, un
estudiante no recuerda a un profesor por la cantidad de conceptos o de métodos
que le ha enseñado, si no por cómo lo ha enseñado, por cómo lo ha transmitido,
porque ve pasión en su trabajo. Porque le está transmitiendo el afán de saber y
la búsqueda de la verdad.
Esa verdad, haciendo referencia una vez más al Santo Padre,
no puede ser alcanzada de manera total y absoluta. Va a estar más allá de
nuestro alcance. Y entra en juego quizá una de las cualidades más importantes y
más “deseada” por el ser humano: La humildad.
En mi opinión, las palabras del Papa en aquella JMJ
celebrada en Madrid en el mes de Agosto de 2011 siguen teniendo vida y sentido. En una
sociedad en la que la ambición, el querer ser perfectos, el querer ser el
mejor, una sociedad en la que se busca resaltar por encima del otro da igual
cómo, es necesario recordar lo más importante: Buscar la verdad por encima de
todo.
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